La sexualidad siempre fue enmarcada dentro del plano socio-cultural de cada pueblo o nación, anulando la capacidad y el derecho de elección de la misma y minimizando su significado a una única función: la de la reproducción de la especie humana.
Nosotros entendemos a la sexualidad como un proceso de construcción que implica una inclinación natural dada ya desde los primeros años de vida, y que se extiende hasta diferentes edades de acuerdo al desarrollo de cada persona; proceso en el cual intervienen una multiplicidad de factores internos y externos.
Durante muchos siglos, desde las distintas esferas de poder, se intentó controlar y restringir el libre pensamiento, limitando así la creatividad, lo que claramente retraso el avance de las distintas disciplinas científicas. Es por ello que, nos atrevemos a hacer una analogía y concebir esta suerte de disciplinamiento de la sexualidad como un obstáculo más en el desarrollo de nuestra sociedad.
Los países del primer mundo ya subieron ese escalón hacia la aceptación y convivencia armónica, pacífica, serena entre las distintas sexualidades.
Desde aquí partimos para encarar esta ardua tarea de lograr una comunión con la sociedad en la cual la diversidad sexual sea aceptada en el marco del respeto y la tolerancia, sin imposiciones de ninguna de las partes y apelando siempre a los principios éticos que rigen naturalmente la convivencia humana.
Nuestro OBJETIVO consiste en demostrar que esta convivencia, libre de prejuicios, divisiones, antagonismos, enfrentamientos, etc. es posible, y que nuestro accionar en la sociedad contribuirá a la exaltación de la persona humana, a sus derechos inalienables y a sus deberes sociales.
Por lo tanto convocamos a todas aquellas personas que quieran desterrar todo tipo de exclusiones, sin que la sexualidad se convierta en motivo de degradación, sino en una clara ilustración de la enorme variabilidad que tenemos los seres humanos. |